martes, 14 de julio de 2015

Por: Grabiel Peña González el
 Quien visitó la base de Campismo Popular La Aguada de Vázquez, en la década del ochenta y lo hace hoy, coincidirá en que ese paradisíaco lugar transitó de lo rústico a lo sublime.
La red de Campismos Populares en Cuba, comenzó a tejerse el 16 de mayo de 1981, con la creación de las primeras instalaciones en vistosos parajes de la provincia de Pinar del Río. Un año después, el río La Aguada de Vázquez es señalado en el mapa del archipiélago como centro de recreación y esparcimiento, donde el contacto directo del hombre con la naturaleza sería su principal atractivo.

En sus inicios el colectivo de trabajadores del Campismo Popular La Aguada de Vázquez, limitaba sus funciones al desarrollo de actividades recreativas alrededor del entonces virgen arroyo. El alojamiento era en casas de campañas, se pernoctaba sobre balsas de goma o en hamacas y el visitante tenía que procurarse la elaboración de sus alimentos.

Ahora, la remozada instalación dispone de 45 confortables cabañas, con techo de placa, agua potable, corriente eléctrica y servicio sanitario.

La nueva estructura cuenta, además, de sendas salas para juego y vídeo, centro de computación, áreas deportivas, pista de baile, restaurante y zonas de baño para niños y adultos.

Se suman a los atractivos de la base un equipo de animación, que añade ya entre sus méritos el de ser contemplado de referencia nacional.

Como novedad para la presente temporada veraniega el colectivo de la base de Campismo Popular La Aguada de Vázquez, sumó dos nuevas habitaciones para operar en moneda libremente convertible (CUC).

Carlos Alberto Pérez Reyes, director de la instalación turística indicó a esta publicación digital que las habitaciones disponen de acondicionador de aire, televisión, refrigerador, extra cama para tres personas, yacusi alimentado con agua fría y caliente, y servicio a habitación.

Lo cierto es que a más de treinta y tres años de la creación de la base de Campismo Popular La Aguada de Vázquez, transita para bien de lo rústico a lo sublime. Hoy es un lugar decoroso donde se respira aire puro, y nos aleja de vicios nocivos como el tabaquismo y el alcoholismo.

A los que en algún momento visitemos la instalación, solo nos queda disfrutar de ella, agradecer su existencia y preservar los bienes presentes y los que están por venir para que perdure por siempre como lo es: apacible y paradisíaco lugar de descanso y ocio.

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